La idea de OmniVillas surgió mientras gestionábamos nuestro propio alquiler. Al principio era un proyecto divertido. Luego se volvió estresante.
Seguíamos disfrutando de tener una propiedad en alquiler, pero tenía que haber una forma mejor. Las gestoras que probamos eran o genéricas (pensadas para edificios de oficinas, no para villas junto al mar) o astronómicas, comiéndose la mayor parte del beneficio. Así que construimos la operación que habríamos querido: un equipo pequeño y capaz que trata tu casa como una inversión inmobiliaria en lugar de como un trabajo extra, junto con herramientas discretas que mantienen cada detalle a la vista.
Una operación pequeña, a propósito.
Nos hemos mantenido deliberadamente pequeños: algo más de cien casas en cuatro continentes, con un equipo de menos de treinta personas. La apuesta: la profundidad gana a la amplitud. Podemos elevar los ingresos de una sola casa precisamente porque no intentamos gestionar diez mil con un centro de llamadas.
La mejor gestión no se nota. La casa gana. El propietario viaja. El huésped deja una reseña larga.
Cómo hospedamos.
Cada mañana, nuestro equipo revisa cada casa a nuestro cargo. Una foto que se ha quedado anticuada; una respuesta lenta de ayer; un servicio que falta por etiquetar. Alguien lo detecta, y alguien lo arregla ese mismo día. Y los propietarios lo ven todo: lo que revisamos cada mañana aparece en tiempo real, idéntico, en tu pantalla.